El inmobiliario corrompe el crowdfunding

160906 BlogSuponía que todos estábamos de acuerdo en haber interiorizado el efecto desastroso de la combinación de dos errores:

  • Permitir que el sector inmobiliario se convirtiera en motor de la economía.
  • Permitir que el sector financiero fuera la gasolina de ese motor (y no de otros).

Los titulares de estas semanas, que anuncian como una buena noticia la recuperación del inmobiliario, hacen temer que estemos a punto de que las fuerzas del mal estén volviendo a las andadas. Con el añadido de que, añadiendo la guinda del ‘crowdfunding, se incita a convertir en especuladores inmobiliarios a segmentos más amplios de la población.

En su origen, el crowdfunding era un mecanismo de financiación para apoyar proyectos empresariales, culturales o sociales al margen del ‘sistema’. Pero esta nueva moda utiliza el crowdfunding, corrompiendo su espíritu inicial, para reforzar un sistema (la inversión/especulación inmobiliaria) que ya ha demostrado sobradamente ser perverso.

Según el profesor García Montalvo (UPF), citado en el artículo de La Vanguardia,

Están proliferando este tipo de proyectos porque los fondos de inversión y la bolsa proporcionan rentabilidades tan bajas al ahorrador, en ocasiones hasta negativas, que se está volviendo al ladrillo”.

Me asaltan varias dudas/inquietudes:

  • ¿No hay algo profundamente disfuncional en un entorno empresarial y financiero que no es capaz de ofrecer otras alternativas de inversión responsable a los ahorradores?
  • ¿No podrían quienes tienen poder para ello imponer políticas, fiscales como mínimo, que desincentivaran la inversión/especulación inmobiliaria y primaran otras alternativas?
  • Movimientos de este tipo no pueden tener otro efecto que aumentar el déficit en vivienda asequible. ¿No podría generarse una alternativa en base a la combinación de políticas públicas y de innovación/emprendimiento social, incluyendo tal vez mecanismos de crowdfunding ético?

Necesitamos, con urgencia, imaginar y articular nuevos relatos, y nuevos proyectos a partir de ellos. Hay causa sobrada sobre el PARA QUÉ. Hay pistas plausibles sobre los QUÉ. Pienso que, como en otros asuntos de interés colectivo, tenemos un déficit de CÓMO.

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